Soneto .- a mucha honra

A mucha honra yo cuidé a mi hijo,
quien sabe si entre muecas y sonrisas
las caricias no fueron las precisas,
al tener que vagar sin rumbo fijo.

Por eso no faltó nunca quien dijo
que no siendo honorables tantas prisas,
sin cotejar al tiento las premisas
de valor carecía el regocijo.

Pues con cariño, humor y desparpajo
muchos padres ejercen de poetas
tratando con amor las amarguras,

que al ocultar las hieles bien abajo
del corazón sacamos las recetas
y con versos pagamos las facturas.

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