Soñando con flores

¡Cómo adelgazar con la dulzura de sus besos!
¡Cómo ejercitar los músculos tensos por su mirada!
¡Cómo acicalarme frente al espejo de su hermoso rostro!
¡Cómo quererme con mis manos sobre sus gloriosos pechos!

Persevero, paciente, para participar:
en la fiesta de su carne tierna,
y beber la esencia cristalina,
en el vaso transparente,
de su boca divina.

Y en su sexo maleable,
gran gineceo voluptuoso,
brisaran húmedos al viento
nuestros órganos lujuriosos.
Ya mis deseos colmados.

Y al despertar, sudoroso,
¡Ah, viejo Linneo!
nada de pistilo embriagante,
nada de estambre erecto
tan solo queda el testigo
del dolor de su desprecio.

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Ah! Esa referencia a Linneo me trae recuerdos estudiantiles :blush::blush::blush:
Me gustó este poema sobre el misterio de la fecundación.
Saludos, Andrés.
Ahora no me equivoqué! :blush::blush::blush:

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Mientras leía sus versos, imaginaba el nectar en los sentidos de un colibrí.
Un gusto leerle.

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Gracias por tus amables palabras María.
Un saludo.

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Es una delicia este poema, me inspira mucho!!

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Tus comentarios me animan, y tus versos también me hacen ver la poesía desde otra perspectiva…
Gracias por leerme.
Un abrazo.
Andrés.

Excelente e inspirador poema!!

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Gracias, Lucía.
Andrés.

Tus halagos me sonrojan Nora, gracias.
Andrés.

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