Solos los dos

Solos los dos
unidos de la mano
en aquel bosque.

Íbamos juntos,
sin miedo, a la ventura,
¡éramos jóvenes!

Temblaba el alma,
por culpa de la fiebre.
¡También los cuerpos!..

Y nos perdimos
en medio del follaje
y la espesura.

La gran ciudad
produjo este trastorno.
Nos confundió.

Dimos mil pasos
sin rumbo ni concierto.
Llegó la noche.

Al dar la vuelta,
no vimos, nuestras huellas,
recién dejadas.

Pero a lo lejos
un faro señalaba
el fin del bosque.

Y a él nos fuimos,
temblando y presurosos.
como dos niños.

Rafael Sánchez Ortega ©
30/08/21

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Muy hermoso, compañero.
Un abrazo.

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Gracias Marttucca.
Un abrazo.

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