Soles y lunas

Yo lo amaba, sí, lo tuve en mis andares y él sentía por mí, más o menos, lo mismo. A veces, semejaba ser un niño triste, indefenso y se encerraba entre zarzas, para que no lo vieran. Tenía días felices; soñaba con luceros y pensaba que podía sostener una estrella en sus manos, o se llenaba de fango corriendo por los valles. Lo amaba con locura y él me correspondía colándose despacio en los resquicios ajados, de la aurora.

El, era como todos, cuando lloramos algo. En las mañanas frías, miraba al horizonte, como si no creyera que había amanecido. Yo lo amaba, recuerdo, como se aman las cosas bellas de la vida y me quedé a su lado por muchísimos soles y pretéritas lunas. Pero el amor es frágil y de pronto se rompe, así como se rasga el cántaro, que va tantas veces al río. El, era como todos y entre meses y días, se fue desvaneciendo y se perdió en las alas de alguna mariposa.

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Muy hermoso, y esta imagen me ha encantado. Gracias por compartilo, Lucía.

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Que sentimiento más enternecedor se desprenden de tu sentida prosa, todo un canto de amor, que es eterno mientras dura, poeta!!! Bello y muy delicado!!!

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Jolín, Lucía… Verdaderamente precioso.
Iba leyéndolo y haciéndolo mío.
Me ha llegado muy adentro.
Besos, guapa.

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Qué bonita prosa! Un gusto leerte. Saludos.

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Es una prosa delicada, hermosa y muy triste. la sentencia “todo tiene su final, nada dura para siempre” es tristemente cierta. Un abrazo grande

Me ha encantado el texto tan etéreo y como de ensueño, tenía la sensación de ir flotando entre las brumas según lo iba leyendo, meciéndome como una cobra al son de tu texto. Enhorabuena.

Pero que preciosa es tu prosa, Lucía!! Pintas unos cuadros muy hermosos y llenos de cierta melancolía…:blue_heart::blue_heart::clap::clap:
Un abrazo fuerte, poeta!