Sociedad consumidora de cuerpos

El cuerpo del hombre se ha convertido en la guarida de la ira,

del descontrol,

de la rabia,

de lo tóxico y de la imposición de estiércol que nos venden los gurú desde wall street .

El cuerpo del hombre seducido por el consumo desmedido de una sociedad lujosamente contaminada por el desmadre y la buena onda, por el libertinaje y lo etéreo, por el consumo feroz de lo que realmente no necesitamos para vivir, ha ido minando y destruyendo disimuladamente la convivencia que debería ser armónica entre hermanos.

¡Oh, Dioses de la economía mundial!, quizás son el síndrome de la sordera genética.

¡Oh, genios de la política universal!, habrán perdido el manual de bondades de la convivencia.

¡Oh, Dioses inmorales!,quizás los políticos son una inconveniencia a la paz pública o más bien ricos mendigos funcionales de la política servicial a sus bolsillos.

¡Oh, Dioses de fango!, quizás las reglas de la convivencia la hemos mal interpretado o quizás están mal escritas.

¡Oh, Dioses pecuniarios!, quizás somos un rojo negativo que la sociedad lujosamente predominante necesita mantener con el aplauso descarado de la Prensa amarillista mundial y refrendada por los carroñas amantes del peculio y la muerte quienes nos van borrando las huellas del mapa ahogándonos de miedo para saquearnos y cercenarnos al olvido.

¿La acumulación material cómo formula humana es un fracaso?

Nos han inoculado en nuestra mente distraída, gota a gota, viscosos fluidos alienantes contentivos del mensaje: Hambruna sinónimo de la mala suerte.

Nos han inoculado en nuestra conciencia, cada vez más polvorienta, que un rico en lo material tiene más valor que cien ricos de espíritu.

Nuestra conciencia es un establo clausurado repleto de neuronas en desuso.
Al hombre lo han contaminado de miedo y de falsos oropeles rotos ratificando la constante de una sociedad consumidora de cuerpos.

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Compañero qué rabia tan bien conducida en palabras!

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Una herida abierta que día a día se infecta con esos espíritus pobres, vacíos sin sed de música, de poesía, de pintura , de arte sino sed de marcas y de envolturas
nos lo hizo saber Eduardo Galeano .“Estamos en plena cultura del envase . El contrato de matrimonio importa más que el amor, el funeral más que el muerto, la ropa más que el cuerpo, y la misa más que Dios. La cultura del envase desprecia los contenidos”.

He recordado el valor de los contenidos.
Magnificas letras.

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Agradezco la valoración y el aporte que haces a mis letras. Ciertamente Eduardo Galeno,el sentí-pensante. Un indispensable para entender que se siente y piensa a la vez,sin divorciar la cabeza del cuerpo ,ni la emoción de la razón. Dos abrazos hermano.

Angustia y desasosiego. Parafraseando a Galeano"Mucha gente pequeña en lugares pequeños,haciendo cosas pequeñas,puede cambiar el mundo" Gracias por tus valoraciones. Lo aprecio mucho.

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