Despierto
con las manos sobre el pecho,
sujetan el remiendo.
Se descosía,
se aflojaba el hilo de cordura.
No logro mantenerme en pie,
se desparraman los sentimientos,
brotan por la sutura.
Me siento en la cama
queriendo mitigar la escena
y la luz de luna se come mis pupilas,
que han ido a la ventana.
Inmóvil
contemplo lo celeste
a canto de sollozos,
intento atar los sucesos,
armar ese rompecabezas
de los destinos,
donde las piezas perdidas
aparecen en los bolsillos de otro.
Canta el ave nocturna,
conmueve mi paz y mis miedos,
la incertidumbre besa la frente,
me lleva
y me acomoda en la almohada,
mientras un aroma tenue
dibuja rosas
en los pasillos del sueño…
Sobresaltos
2020
Transmisor d Sinestesias©