El día que empecé a bailar,
descubrí que el ritmo no estaba dentro de mis venas. Que quizás no eran elegantes ni delicadas mis pisadas y que mis brazos puede que no armonizaba
Descubrí el esfuerzo que hay
detrás de los gráciles movimientos
de los que brillan cuando danzan.
Pero sin embargo yo, me sentía afortunada.
Deslizando mis pies descalzos sobre la tierra como almohada,
ni pensaba,
ni lloraba…
Solo bailaba
(Cuando bailas vuelas al compás de tus pasos. La mente se alivia y se cura el alma.)
Ahh mi poeta bailarina!!!, que bellos versos, que naturales, así es, con independencia de si sabes bailar o no con métrica, jjj, simplemente sentir la música por tus venas y danzar a tu forma alivia el alma y el cuerpo, comparto tu sentir!!! Saludos bailarines
Bonito… bonito…espero lo recites en el próximo festival lúdico, !que bonito¡. Aplausos y mil estrellas frondosas para tu poema y una flor exuberante para ti y tu lindo poema.