Silencio eterno

Jamás le pedí a la vida nada
que estuviese al alcance de mi mano
o dependiese de mi voluntad
o de la habilidad para jugar
las bazas que el azar depositó
sobre el paño verde de mi esperanza.

Si alguna vez pedí, fue lo imposible.
Y también lo improbable, en ocasiones.

Si nada recibí, no hubo desmayo:
siempre tuve el consuelo de la ciencia
dando argumentos para mis fracasos.

Nada me negó el goce del misterio
y la imaginación me abrió las puertas
que llevan más allá del horizonte.

Si no me quejo… pero…

Si de este lado todo fue silencio,
tanto, que me extravío en el ruïdo
y no soy nada fuera del vacío
donde escucho las voces del deseo,
quisiera a buen seguro un improbable:

no sé quién dormirá junto a mi tumba
—eso ahora poco importa— mas quisiera
tal vez otro imposible, aun así:
si puede ser, quisiera que no ronque.

(c) Joan Kunz

8 Me gusta

Hermoso poema. Felicidades :clap: :clap: :clap:

Mil gracias, Sinmi.
Saludos,
Joan

1 me gusta

Me ha gustado tu aportación. Un abrazo.

Gracias, David.
Saludos,
Joan