Son críos, algunos casi escolares, ya no están en parque,ni en cines, ni en ningún otro lugar, de los de siempre. Se cobijan, buscando una suerte que no van a encontrar, en locales de esos de apuestas. No lo saben, están jugando a alcanzar una ruina, que esa sí, que les va alcanzar. Imagino que en algún lugar estará el ser indolente, culpable de todo esto, contando su riqueza, ajeno a toda esta miseria. Jugando el sí, con la vida de otros, y el sí ganará . Siempre fue así, nada a cambiado.
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