Si el tedio cesa

Si el odio cesa dándonos amor,
llevemos a la práctica el proceso
sin dilación, y sin ningún temor
sellando aqueste trato, con un beso.

Que si a resultas el fervor un hueso
de roer al final, Dios no lo quiera
fuera, por pervertido, y en exceso
la moral al prendado le comiera.

Mucho mejor será que le sugiera
con lo puesto, marchar por donde vino,
que si esencia le sobra en la chistera
con gusto la consuma en el camino;

que si de pronto su marrón se zampa
querrá decirnos que a sus anchas campa.

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