Si el creer en rutina se convierte

Si el creer en rutina se convierte
no es de extrañar que se convierte en vicio
que terminar pudiera en mala suerte
porque ruin se tornara el beneficio.

Pues quien al borde está del precipicio
soñando con alguna recompensa,
odiando acabará su vil oficio
al ver que nadie salga en su defensa.

Quizás el soñador soñado piensa
que si las brevas caen hoy del cielo,
pudiera ser la suerte tan inmensa
que su alma saltaría de consuelo.

Pues recibir su dicha de la nada
a fomentar ayuda su empanada.

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