Si a palmarla todos vamos

El mercader de la guerra
corazón alguno tiene,
y ocultarse le conviene
mejor fuese bajo tierra.
Pues a su sillón se aferra
como bicho indeseable,
y del todo cuestionable
ante cualquier circunstancia,
por producir repugnancia

y muerte lo más probable.
Que del hambre muchos mueren
siendo ajenos a la guerra,
aferrándose a su tierra
en la que se nace y quieren.
Y que nada más esperen
si cazados cual palomos
considerados son cromos
si a protestar se disponen,
que igual les da que razonen
hoy los cuándos o los cómos.

Que hablar hoy de nucleares
suena a palabras mayores,
si es que no las hay peores
entre tantos avatares.
Que si las sueltan a pares
a salvo tampoco estamos,
si a la chiquita callamos
ajenos igual no somos,
cuando al final como cromos
a palmarla todos vamos.

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