Tendría que besarte mucho
para quitarte ese sabor a olvido.
Pasarían mis palabras por tu boca como filo cortante.
Sabrías del tiempo y sus designios,
del olor a mar y otros misterios.
Yo te escribo cada vez que quiero,
pero tu verdad me sabe amarga
y es más facil escribir sobre la vidas ajenas
que contar los dolores propios.
Y no me autocritico,
me debato entre el estar y el existir.
Soy de libros viejos, de las primeras ediciones, de tinta y papel usado.
En cambio tú, te modernizas
y con cada actualización te pierdes
y al final no dejas de ser otra página rota.
Me gustaría salvarte como prólogo
de una buena acción,
como quien ya estuvo en el infierno
y regresó victorioso.
Pero tengo tantos miedos como tú.
Me escondo en mi silencio asustada de todo.
Tendría que besarte mucho, pero mucho…