Reina de bastos

Hay
un cetro que florece
entre las aristas sonrientes de los labios, y entre los girasoles
cuales amarillentos circunvalan
los anhelos.

Y
hay sonidos
que se desprenden de los ojos cristalinos mientras
revelan el interior.

Entonces la belleza se ha completado infinitamente, pero
antes de que el tiempo se acuñase
en melodías.

O en letras y suspiros.

De
ese modo
los matices copulan el instante de la imaginación, o el del amor,
y por qué no, el del sexto sentido.

Si
en definitiva
despiertas en el álgebra de tu propia clave.

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Que bonito poema

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Qué bueno que traen tus versos la provocación al pensamiento. Se agradece, Plauto. Un saludo.

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Gracias David, Gran abrazo!!

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Gracias Catalina!!!

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