Escribe para limpiar el alma, no para ensuciarla más.
No buscando aprobaciones externas sin antes explorar nuestra propia identidad.
Sin maquillar tanto el contexto, pero sí cuidando la prosa como prioridad.
Sea ésta amateur o de gran nivel profesional.
¡Prostituir las letras está prohibido! No escribas tres letras, los famosos “micro poemas”, pero con un solo sentido: conseguir un beneficio económico o sexual, desviando la atención del lector a un único lugar: En la entrepierna que tanto citas, para conseguir mil seguidores en tu red social.
Si el tema es el erotismo ¡está bien! Pero escribe con contexto, no sólo para ganar aprobación en instagram.