Racimo excitante

¿Algo me domina?
Siempre es la sed y el hambre (y tú en todos ellos) en mi casa: en mi poesía abierta.
Aquí empieza el verso.

tu reflejo me nace, me domina, me hace fruta
y tropiezo

voy cerrando un circuito de mi racimo excitante.

mi interés es poner mis dedos en tu alma
y mis ojos oscuros abiertos posarlos
en tu mano izquierda,

y recibo tu cuerpo en mis brazos marinos
todo cae en tus ojos despiertos

dentro de mí se enciende una lámpara y va la noche
cubriendo todo de inmensas alas negras.
Mi soledad es ansiosa, está siempre en búsqueda
de ríos, personas, almas, y naranjas.

nuestros cuerpos
distanciados por dos mares y ojos distintos
se envuelven en una yedra de sílabas.

surco solar; peñasco de los cóndores;
imán del deseo y de la fruta;
aquí voy como espina diminuta sobre el país del duelo.

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