Quererla

Quererla es soportar el dolor
es aporrecear la puerta,
con sus ojos que nunca se cierran.
Quererla es subir a una montaña,
llegar a la cima y bajar de inmediato
no vaya a ser que cambie el tiempo.
Quererla es tejer un nudo
que solo se romperá por su parte,
con sus manos todo lo arregla.
Quererla es apostar a perder,
aún así te jugaras todos tus versos
cada vez que finge que te quiere.
Quererla es comprender cada batalla,
cada refriega, cada hecatombe,
aguardar la derrota con algo de dignidad.
Quererla es asumir lo superfluo
de un jadeo, de un gemido,
es divagar sobre el tiempo.

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Precioso poema, Jose.

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