Quemar las naves

Siempre quiso ver el mundo
que había tras el poniente
y al cumplir los veintiuno
el ansiado viaje emprende

Destino a los mares del sur
en un barco se enroló
buscando dulces aromas
y aguas de otro color

Con cartas no navegaba
mas llegado al paraíso
el corazón le hablaría
señalando su destino

Contemplar el sol naciente
el fulgor de la mañana
tumbado en la fina arena
de aquella playa soñada

Escuchar a las sirenas
y gozar de su embeleso
terminando por fin ebrio
entre bailes, ron y sueño

Vivir amores furtivos
y abrir los ojos al alba
apurando los rescoldos
de unos cuerpos que se abrazan

Aquel cielo seductor
aquella luz embrujada…
¿Quién querría retornar
trocando aquello por nada?

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Siento que en tu poema se narra la búsqueda del paraíso tras el poniente.

Con versos vibrantes, llevas al lector en un viaje lleno de emociones, aromas y colores, culminando en el dilema de abandonar el Edén.

Excelente todo.

Muchas gracias, Alejandro, por valorar bien este poemilla ligero, que no deja de ser un tópico que en el imaginario europeo tenemos del paraíso tropical. Lo cierto es que me divertí mientras lo componía.

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Importante divertirse haciendo poesía.

Y encima te quedó bonito.

Bravo por tí.

:clap::clap::clap:

Muchas gracias, Artemisa, por tu comentario.

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