Qué y para quién soy

Retaguardia de fuego,
sombras que rotan como luces,
ascuas en la molienda,
donde nacen los sueños escupidos
que identifican hombres.

Nichos que tiemblan
ante el poder del alma,
oscuridad de nadas con el clínico rastro
del pensamiento.

Invisible y estrecha, la memoria del sol
sofoca el devenir de los problemas,
algo se lleva el orden natural,
la respuesta más clara es la que nos realiza.

Fueron innumerables los obstáculos,
sentimientos inmunes.

No traumas, es el viento quien me trajo hasta aquí,
imagino un regazo en cada soplo.

El aire hoy está, pero mañana no.
Se calculan las horas pero no el amor,
el día que te encuentre lo haré desde bien lejos.

Me ha dolido tu simple escalofrío.
Hay quimeras que me quieren más que yo…

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Me dicen mucho estos versos.
Todo un gran poema, Ricardo.
Tienes estilazo :ok_hand::bouquet::bouquet::bouquet:

Muy originales imágenes que invitan a reflexionar…

:clap::clap::clap:

Buenas tardes.
Muchas gracias por vuestras palabras para este trabajo.
Abrazos y felicidad.