¿Qué habría sido de mi vida…
si en el cauce tortuoso
del río que nos cobija,
hubiera sido otra orilla,
más abajo, o más arriba,
la que poniendo sus manos
de limo y de celosía,
me acogiera en su seno
y en su seno, mi porfía…?
¿Cómo serían mis noches…
qué sería de mis días,
de los padres que he tenido,
del trabajo que es sustento,
de la casa en la que vivo,
de la esposa que me espera…
cómo serían mis hijos
y los hijos, de mis hijos
que se parecen a mí,
más por dentro, que por fuera…?
¿Qué habría sido de los besos…
del perfume de sus senos,
de las flores, de los celos,
de las manos que sumisas
destapaban los anhelos,
de su sí y mí también
que dijimos en silencio…?
¿Cómo sería mi sino…
qué sería de mis versos…
si las musas del destino
me pusieran al nacer,
otra alma y otro cuerpo…?
En la orilla que me acoge…
tuve unos padres, de espejo,
una esposa que me quiere,
una casa y un concejo,
un trabajo decente…
y unos hijos, que se van,
como nos llega, el relente…
Más abajo, o más arriba…
cuando el río me suelte, manso,
al cauce que nos reciba,
le pido al cielo que me deje,
desnudo, en la misma orilla.
Con los padres que he tenido…
en la casa en la que vivo,
con la esposa que me espera,
con mis hijos y sus hijos,
que se parecen a mí,
más por dentro, que por fuera…
Más abajo, o más arriba…
que Dios devuelva, mi vida…

