—Profecía—

I

En la hora venidera
ha de aparecer una señal:
el canto de una guacamaya
viajará plácidamente
hasta tocar tu ventana,
será una tarde de
grises escalas, y
vientos cabalgarán
de sur a norte
anunciando la llegada
del cortés invierno.

II

Tu piel sentirá la
necesidad de una caricia;
en tu mente ascenderá
un verso que lleva impregnado
la tinta que brota de mis venas,
será la invitación al
reencuentro en un
instante de tiempo,
tiempo que aún no ha llegado,
pero la profecía se
cumplirá.

III

Alista tus sentidos;
el vuelo de la guacamaya
está por comenzar,
¡espérame en tu lecho!
Prometo llegar justo a
tiempo.
Recuerda al profeta:
“Aunque la visión tardara
aún por un tiempo,
más se apresura hacia
el fin, y no mentirá;
aunque tardare, espéralo,
porque sin duda vendrá,
no tardará” (Habacuc 2:3).

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