Poema a una musa pelinegra y leo

“Todo el tiempo estoy pensando en ti,
en el brillo del Sol, una mirada tuya, soñé”
Zoé

“Sé que entraste Tú en mi mente
porque Hoy me siento diferente”
Camilo Séptimo

Estarás Ahí, en el mirador a oscuras,
¡ensimismada, ¡cual luz!!,
haciéndote de un Nombre
frente a los lejanos
¡si bien solemnes, ¡inefables!!
asterismos
de sal prieta.

Ahora.

Estarás Ahí, debajo de una farola,
arrimada a ella, ¡cual polilla ¡arel!!,
como si de un
¡chorro de luz ¡acrisolada!!
tú, te tratases.

Ahora.

Estarás por Ahí, contando antelias por los vados,
¡una-dos-tres-cuatro!, sobrevolando charcos,
¡uno tras uno!,
con soltura: cual tú;
¡uno tras otro!,
con ¡signo!: cual tú;
¡como si en la Otra Vida hubieses sido un!
palaciego chapuletito ¡trasnochador!

O ahora…:

¿Estarás en la Buseta, con tu abrigo serpigo;
con la Noche y los Sueños moviéndose a tus pies…?

Tus piesitos que se mecen
como un xilófono:
delante-atrás, delante-atrás,
cli-cli, cli-cli,
tus piesitos cascabeles;
tu heliosfera
tu polo sur
tu aduana.

¡Y la Buseta parece encantada.
¡Y la Noche parece encantada.
¡Y los Sueños parecen encantados!
¡Contigo…

Contigo, con tus siluetas,
¡múltiples como los reflectores!,
que se pasean por mi Troya
ciega y sorda
a altas horas,
¡tan sueltas y tan libertas!,
y que lo van incendiando todo…
causándoles hasta cosquillitas a los parques

¡Y los parques y los columpios oxidados de Luna: ¡también parecen encantados!!
¡¡Contigo!!

Contigo,
con tus dieciocho, ¡casi nueve!, sombras
¡hipertranslúcidas!,
que deambulan por mi Nueva York
lechuza y beluga
a oscuras,
¡tan de puntillas!, juntas…
¡y que lo van silenciando todo…
a las aceras, a los gatos,
hasta a los grillitos…

¡Sí!: ¡A las aceras que incendias y abrasas!
¡A los gatos que despiertas y amamantas!
¡A los grillitos que tanto te asustan…,
y que sólo están Ahí, queditos,
orquestando la musicalidad
de ¡tantos sueños ciegos…

Ciegos, porque no vemos…
Ciegos, por ti… Sí, por ti y ti
¡Yo séme un matrimonio!
Entre ver y no ver.
¡Yo soy su Matrimonio!
Soy ciego y lince a la vez…

Ciego por ¡tú que eres Zarza Ardiente!
tu calidez, tu compasión, ¡tú que irrigas fuego!,
tú en tu Cueva Celestial,
tú detrás de la Roca,
¡tú que cuando traspasas la puerta de tu hogar
el Mundo se apaga
y nos caen las tinieblas…
la Clarividencia!

Dolencias…

Oh Lince por ¡tú que eres una ninfa sin ojos!
tus cantos naufragios, tus tangos mordidos, ¡tú que limas vacíos!,
tú en tu Sombra Eterna,
tú detrás del Cancerbero, de las llaves maestras,
¡tú que cuando estás a punto de traspasar la puerta de mi hogar
el mundo a mi delantera se apaga
y nos caen las tinieblas…
y TENGO QUE VOLTEAR a verte
y la ¡Nada!!

La Nada. La Bruma. La Bocanada.
Ah Eurídice mía, ¿a dónde te has ido?
¿no te habrás tropezado al entrar, tú mi bobita,
y te habrás caído de cara al Abismo de mi Memoria, de mi Alma?
¡Oh, sin alma!, ¡¡Tú!!: Ve, cae, trascae,
¡CAE! a lo más hondo, a lo más contraído…
¡CAE! a la célula de las células de mi Alma palma y…
y de sus muchas ventosas pútridas y: ¡sé feliz. ¡Destrúyeme!
¡A ¡mí!, tu Orfeo siempre desafinado, siempre disonante!

Ah… Yo te veo, te veo, te veo a lo lejos,
en el Lejos Imposible crepuscular,
tierradentro: te veo,
con todos los reflectores apuntándote como su centro,
como su Estrella Polar ¡Profetizada!

¡Sí!: Tú: la chef de mis neuroestupideces,
de mis mazorcas verdes sicalípticas.
¡Sí!: Tú: el magnetar concienzudo de mi doble visión,
de mi pandemónium sentimental desnutrición.
¡Sí!: Tú: el único fantasma con que el que
aún puedo idear conversaciones
y desenlaces oportunos
en el Insomnio.

Tú. Sí, tú.
¡Ahí estás!
Estoy escribiendo esto, este sense sentit ¡y te veo!: entrecortada, doble, dividada,
entre el filo izquierdo de mi ventana y la persiana beige empolvada que parece un colador,
un colador nostálgico y de sueños, repito: ciegos.
(con ojos en las nubes)

Sí, sí, ahí estás. Espera. No te muevas, mosquita.
Pareciera que con la mirada te asusto, Eurídice mía.
Y todos los reflectores del vecindario temprano te apuntan rígidos y más atentos
por tus movimientos de culebra abecedario. Espera. No te muevas, abejita, avispita.
Pareciera que con la mirada te defino, Eurídice antes mía.
Y todos los gatos del vecindario temprano se levantan de sus sueños alados,
se desperezan, se estiran como bandas elásticas, como muelles plutoides de metecurios,
y se ven llevados a ti,
a ti que los ves a todos, mosquita mía,
y los ves como si no quisieras perderlos
y recordarlos eternamente. Amargamente.

Ah Eurídice siempre mía…:

Mi mente está amarga,
y ella espera que tú trepes o vueles hasta mi palomar
y la condimentes con, contigo;
pero tú no te mueves, ¡ahí estás!,
silvando en el Idioma de las Cosas
y yo que estoy detrás del ventanal
a lo lejos relativo tuyo
y pareciera que no soy cosa, una cosa,
una cosa que tú definas y puedas asustar,
porque si se trata de ti: yo no me asusto.

Ah pero las contradicciones.
Ah pero las paradojas.
¡Y tú no has leído nunca a Oscar Wilde!
¡Ni Hamlet! ¡Ni Ulises! … Ah…
¿Qué será… ¿Qué será que ahora te veo
¡tan de mañana ¡nitidísima!!
y no te has ido con tu tropel de gatos para la otra esquina, Eurídice mía,
no te has opacado, ¡tú que eres Zarza ardiendo eternamente!,
a ti misma…?

¿Será esta ventana, esta persiana, estas rejas negruzcas?
¿Serán esta rejas ennegrecidas por la Noche misma?
(¿Oxidadas por los Sueños ciegos?)

¡Dime algo!, musa de ojos de estrella partida…
Tú que tienes dos estrellas flotándote en el Ojo Derecho,
y que por el Océano que es tu Entrecejo,
las estrellizas migran como cometas en velo,
¡con sus mochilas y sus mapas y sus cantimploras y sus cosmoramas!,
a tu Ojo Izquierdo. Sí, tu Ojo Izquierdo con sus dos faros: señaleros de naufragios.
Sí, sí: El ojo aurora que ahora estoy OBSERVANDO
¡tan nítido café! detrás de mi ventana, detrás de mi mano…
(sin ojos…)

Sí, sí!: Yo te observo.
No te miro ni te veo
¡Yo te observo!
¡¡Yo te observo, Eurídice mía, a la distancia!!
(en la lontananza…)
¡No te muevas… no te vayas volando…
No te vayas a la otra esquina
o a la tiendita 24 HORAS
a comprarte algo…
(de beber…)

Ah Amor tan lejano y tan real…
Ah Amor tan alto en las oriónicas celadas zuritas…
Ah Amor de niño adulto…
Ah Capítulo incompleto…
Ah Poema tan suave y tan seco…
Ah Final(, Kitzune mía)…

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No sé cómo haces para sostener tantas palabras y tan bellas hasta el final que das… Grande! :heart: :hugs:

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¿Por donde empiezo? @ArturoFreire mira yo solo sé que es monumentalmente bonito. Un saludo.

¡Muchas gracias Tali! :pray: Sólo intento jugar con la musicalidad jajajaja ¡Un saludo desde Ecuador!

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