Pinceladas

Llévame, donde la vida no hiera, donde no beban mis noches,
donde nadie me conozca y pueda inventar un surco
en un pedazo de tierra, sintiendo el olor del pino.
Llévame en la ruin memoria de un pequeño gran instante.
Por un momento tan solo, por un instante mirarte.

Que, en esas noches cansadas, pueda dormir en tus brazos
donde la tarde me pinte un cielo rojo en la frente
y me devuelva tu rostro.
¡Llévame, ahora o nunca, antes de que sea tarde!

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Bellísimos versos pintando deseos de amor, compañera!!!

Muy amable por pasar y comentar. Afectuoso saludo.