Píldoras poéticas: domingo santo

hoy no encontré a dios en casa,
busqué por todos los rincones
y me asomé a la ventana,
solo vi a mi vecina echar la persiana
y a dos mujeres salir al balcón
para regar las flores que la lluvia ahogaría
más tarde, como una vieja amiga que cree
cuidar mejor de ti que tú del mundo.
puse a hozier y me tumbé en la cama
con una manzanilla y una pastilla
bajo la lengua
y escuché algo caer del somier:
una funda con imágenes de cristos y vírgenes
que mi madre colocaba ahí para protegerme
cuando todo dormía.
leí las oraciones y me acordé
de mis tiempos santos,
de las monjas y los curas que se hacían llamar padres como si nos hubiesen parido,
de como dios era un fraude y nunca existió
pero era una asignatura pendiente en verano.
nunca hubo santuario,
me clavó el puñal por la espalda y me arrastró por el barro,
me dejó sola y no me respondió
a lo que estaba sucediendo,
¿qué clase de amor es éste?
hoy no encontré a dios en casa
y creo saber por qué,
le desafié temprano
y desde entonces el tiempo ha cambiado,
el altar está en mi colchón,
en la poesía y en las bibliotecas de mi barrio,
en coslada y en un acantilado,
el altar está en un árbol a medio caer
en alguna carretera de irlanda o
en las favelas de brasil,
el altar está donde yo vaya
y el único dios al que rezar será
el que llevará mi nombre;
me costó entender que todos
podemos ser dioses
si nos ponemos menos condiciones.

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Buenísimo… Me gustan mucho tus letras, compañera. :bouquet:

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Muchísimas gracias! Me alegro un montón :heart: