Pero siempre hay un niño

Vuelvo a escribir un poema
en las últimas hojas del cuaderno
de clases
como en los viejos tiempos
de la infancia
ahora que el cabello cambia
y vacila la voz en los atardeceres
Ha llegado el otoño
y añoro la música del agua
entre las piedras
los senderos que nunca he logrado olvidar
La vida es un sueño repetido
atravesado a veces por bruscas pesadillas
que urden la nostalgia entre las hojas
y asesinan recuerdos
Estas hojas que pasan no vieron mi niñez
pero siempre hay un niño viendo pasar
las hojas
deshaciendo jardines y pidiendo un deseo
El tiempo vuela sobre los tejados
la inocencia de un beso susurra
en mis oídos
y mis ojos dialogan con el viento
viento del otro extremo de mi voz
donde una sombra danza sus alegorías
Vuelvo a las últimas hojas del cuaderno
porque no puedo impedir el golpe
de las horas
porque no consigo abandonar
el rito misterioso del pasado
Sé que otros esperan
mientras pasan los sueños
como estrellas fugaces
celebrando su huida entre las hojas
de este efímero otoño.

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:heart: :heart: :heart:

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