Permite que no sepa qué hacer contigo

Que quiero que me mires
para que veas el amor inclemente
con el que he amado.

Que mires mi cuerpo
para que te grite las veces
en las que pasión y sudor
se mezclaron por una noche.

Escucha mis labios
para que te murmuren las palabras
que he dicho por complacer
y no por sentir.

No sé cómo amarte,
no sé cómo tocarte
y aun así te digo,
con mi voz gastada
y mi sensibilidad ya cansada de intentar.

No te atrevas a soltarme,
no me evadas con la mirada,
no dejes de llamar a la puerta.

Permite que no sepa qué hacer contigo,
antes de saber qué hacer de mi vida sin ti.

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Nota mental para saber quedarse o marcharse a tiempo. Saber marcharse a tiempo -aunque duela- también es una forma de amar y amarse.
Fue intenso leerlo, David. Es un adiós suspendido que no quiere salir, pero aromatiza cuerpo, mente y alma. Un poema aterciopelado por las ganas de sentir antes de que el sinsentido colme lo vivido. Me encantó. Saludos, poeta. :rose:

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Gracias, un abrazo :smile:

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“Un poema aterciopelado por las ganas de sentir antes de que el sinsentido colme lo vivido”
Me encanta cómo arropaste mi poema. Una vez leí de Jaime Sabines lo siguiente:

“Entre los escombros de mi alma búscame,
escúchame.
En algún sitio mi voz, sobreviviente, llama,
pide tu asombro,
tu iluminado silencio”

Creo que el “adiós suspendido”, como tú lo llamas, es de donde más emociones desgarradoras emergen.

Gracias por tus palabras y gracias porque volvemos a coincidir en un poema.
Saludos, poeta :rose:

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