Pasta el ganado

Pasta el ganado,
en tarde que se marcha,
ajeno al mundo.

Yo le contemplo,
saludo, cuando paso,
sin darme cuenta.

Luego sonrío,
quizás por ese gesto
tan inocente.

De todas formas
es bueno y es correcto
este saludo.

También lo hago
al triste espantapájaros
de los maizales.

Al campanario
y torre de la iglesia
y al cementerio.

No es mala cosa
hablar a todo el mundo
que nos rodea.

En el saludo
mandamos un mensaje
de paz y amor.

No te preocupes
si el mundo no te entiende
y llama loco.

Rafael Sánchez Ortega ©
05/03/21

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