Pasa el tiempo. Ya casi que te olvido.
Aunque sigue tu voz en mi recuerdo
por los jardines, de entre los almendros,
por los azules, o al pie de los trigales.
Besos hay que se pierden por la senda
en un camino eterno que se quiebra,
que atacan con tal saña la esperanza
que a veces, me visitan de soslayo.
Tu rostro, no sé, si aún lo reconozco
en las noches de invierno, o si se sienta
tranquilo, a mirarme en las esquinas.
Sin que imagines, te hablo, te reclamo,
voy a tu vera, te sueño, me alejo y vuelvo
y es que eres tú, sanándome la herida.
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Los recuerdos del corazón duelen, hermoso poema. Saludos.
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Qué bella caricia de versos, sanando esa herida tan frágil y amante, poeta!! 

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