Gotas de lluvia sobre el tejado, lágrimas de ventanal, mis manos al otro lado del cristal, mientras descienden sin poderlas tocar y fluctúan dubitativas y se preguntan si acaso se conocieron más arriba, antes del momento del impacto, cuando el dios de la lluvia decidió poner fin a su escapada (no debe ser un buen sitio para vivir, las nubes, creo) y ahora alimentan los almendros y los rododendros y el sicomoro o impregnan caracoles que asoman ebrios entre las hojas, ebrios como yo cuando tu mano en mi hombro afirma que al girarme te veré, te sonreiré, nos daremos la mano y pasearemos descalzos entre el musgo, las piedras y el riachuelo, el de tu bondad, digo, que fluye inmensa y desbordada entre tus ojos o mi boca.
10 Me gusta
Mano sobre mano, ¡exquisita descripción!.
Me gustó leerle.
Saludos
1 me gusta
Gracias @carlogaru20 por tu amable lectura.
Abrazo!
1 me gusta
Me encantó este también!!


1 me gusta
Muy bello también este @jmendiburu
Abrazo compañero.
1 me gusta
Bellísimas letras… Me ha encantado!
1 me gusta
Gracias @mariaprieto
Fuerte abrazo!
1 me gusta
@mariaprieto , gracias por enredarte en mis párrafos!
Abrazo grande!
1 me gusta
Gracias por tu paseo entre párrafos, @marttucca
Muchas gracias, @Carmen_Cantos!
1 me gusta