Parada y marcha

Piso el freno, me detengo,
hay un stop, cedo el paso.
Y, en esa pausa eterna,
pienso en las palmeras
alzadas frente a mí,
en la mujer que pasa
azorada y contenta
en quien sale de la panadería
con un pan bajo el sobaco,
en el crédito agotado,
en el infinito y el niño
enfermo que va al médico
cogido de la mano de su madre.
En quien escupe
y rebota en el suelo
en el pájaro de cristal
en la vacuna y quien no se cura
en quien engorda endocrinamente
y en quien enflaquece sin ganas.
En las líneas que trazan
el destino rodado
y en el móvil sin cobertura,
en quien llora sobre el hombro ajeno,
y en quien no habla por no decir nada.
En los nombres infrecuentes
en los que no siguen la corriente
en quien cruza y no mira,
en el conductor sujeto al volante:
«Dios hizo el cielo y la tierra
y no pensó en el tráfico endiablado».
Continúo y todos mis pensamientos
se van al limbo de lo no pensado.

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Precioso, la vida nos aturde con sus vaivenes y al final tenemos sentimiento de vacío. Besazo♥️

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Gracias Checha por tus palabras. Otro para ti.

Siempre hay un momento a pararse a pensar en el poco tiempo que tenemos para disfrutar de las pequeñas cosas.
Un abrazo.
Andrés.

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Es cierto Andrés, pero son esos instantes que parecen eternos los que llenan la mente de lucidez. cuando estás entre un momento y otro. Gracias por tu comentario. Saludos.

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