Para ti

A pesar que mi tiempo se acaba,
a pesar que mi vida se acorta,
sigo amándote a ti y
a pesar de los pesares
nunca te has ido de mi.

Como el día, que la noche oscurece,
así se fue tu vida y
las estrellas lloraron sangre,
tan roja como la mía.

Mi mundo perdió color,
no era el mundo de siempre,
era un mundo de dolor,
de rabia y de sufrimiento.

Pero sabes,
pronto las estrellas brillaran y
el sol será más dorado y
un canto espiritual
sonará por el espacio.

Estaremos juntos de nuevo y
cogidos de la mano,
iremos por el camino
que en su día dejamos.

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Absolutamente significativo este poema, percibí una hiancia o vacío estructural. Al entrar en el lenguaje (el orden Simbólico), el sujeto se divide, y pierde un goce que ya no puede ser articulado plenamente, una inmediatez imposible plantea un anhelo, un encuentro en otro tiempo en otro espacio. Aplausos :clap: :clap: :clap: grande David.

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Empiezas con la muerte ganando: tiempo que se acaba, noche que oscurece, estrellas que lloran sangre. Un mundo sin color. Pero a la mitad giras todo. Prometes sol más dorado, canto espiritual, reencuentro. No es solo amor después de la pérdida, es fe. “A pesar de los pesares nunca te has ido de mí” sostiene todo el texto.

Duele, pero eliges la esperanza como acto de resistencia.

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Muy agradecido por leerme. Un abrazo.

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Gracias Edgard: Siempre descubres mi sentir. Un abrazo.

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Versando por el regreso :heart:
Hermoso.

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Estimada Galilea: Hay regresos que son necesarios. Un beso.