Pan amargo

Ya está el clavo turbio en la carne
del día,
las flechas girando enloquecidas
comiéndose el aire,
gorriones muertos de frío al alba
con los dientecitos helados,
con las alas de plomo
zurcidas a mano,
¿cuántos panes amargos caben
en el pozo de tu cuerpo?

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Tratare de contarlos pero no aseguro dulzura en la carne del día…

Bellas letras. Un abrazo.

Esos nunca los contamos compañero, gracias.

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