Palabras tardías

El problema con la muerte es que saca a relucir letras enfiladas que en algún momento se atoraron, palabras que no encontraron la salida y que terminaron heridas en el fondo de la garganta, que se tragaron, que encarnaron en las paredes de un “hubiera”.

Sentimientos que sintiéndose ofendidos decidieron aislarse en las cadenas del silencio. Lágrimas que, por miedo, decidieron nunca secarse a la luz de la sinceridad.

El problema con la muerte es lo tarde que uno decide soltar letras, lanzar palabras, colorear sentimientos y dejar rodar lágrimas. Lo tarde que uno decide hablar cuando ya no hay oídos que escuchen.

El problema con la muerte son mis ganas de borrar esas palabras tardías e inservibles que escucho por ahí, mis ganas de suturar corazones y abrir gargantas para que las palabras lleguen a tiempo a donde tienen que ir.

El problema con la muerte es que siempre es la misma historia, y cuando soy espectador de ella, siempre salgo herido.

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Hermosa prosa a manera de introspección. Un placer leerte, poeta.

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Gracias por tu comentario y por leerme. Saludos.

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Buena tu reflexión de la muerte desde tu punto de vista, compañero.
Saludos, David!

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