Si Virgilio y Shakespeare la vida tomaran
Y fuera del autor, decisión tomaran,
dirían que la vida es otra cosa,
que de páginas ilustres el ser se proclama.
Si Fray Luis de León montara a caballo
y Cervantes le viera desde su ventana;
dejaría la pluma y empuñaría la espada,
a luchar por el mundo con gigantes de fuego.
Si García Lorca se atreviera a decirle
a San Juan de la Cruz que oscuro es el mundo.
Su luz lo envolviera en tal desconcierto,
que dejaría la pluma para volver a la cumbre.
Si Neruda el nombre usara, sin temor alguno,
volvería su canto como a ninguno;
y entre luces y sombras al amor cantaría,
para gritarle a todos que eso es la vida.
Si Poh, no hubiese escrito terrores,
podría Sor Juana Inés hablarle candores.
Y usar el perdón como arma fecunda,
que permita al humano salir de lo inmundo.
Si Cortázar estuviera con afán apretado,
le diría Teresa ven aquí a mi lado,
la dulzura y horror son parte del mundo,
habla, escribe y respira profundo.
¡Ah Vida! la palabra es tanta,
que viene de dentro, tras cazar horizontes,
la vida no puede abandonar el canto,
de aquellos que sus plumas usan tanto, tanto.
La palabra es palabra, escondida o abierta,
feroz o apacible, cual bestia o ángel despierta,
No quiero palabra que mate ilusiones,
que trunque las alas y olvide amores.
Quiero palabra cual útil remanso,
que encienda el ánima hasta lo más alto.