Padre nuestro

Padre nuestro que estás ya bajo tierra
si por santificar igual tus pasos,
no hay Dios que nos exima de la guerra
líbranos de encajar tantos fracasos.

Porque sed de justicia día a día,
sumisos, tus devotos padecemos,
consiguiendo amargarnos la alegría
si por largar pecamos de blasfemos.

Porque nacer nacimos inocentes
ofensas nos nos cabe perdonar,
si tras analizar los referentes
queda el infierno fuera de lugar.

Que sano suena el cuento del Edén
y cómodo decir a todo amén.

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