Oye al silencio

Oye al silencio
que deja en las mañanas
su melodía.

Quizás no sientas
las notas discordantes
de sus arpegios.

Pero los mandan
lo seres invisibles
que nos rodean.

Vienen del viento,
de tiempos del pasado
y de recuerdos.

Son de otras vidas
retazos de nosotros
que siguen vivos.

Y sus figuras
quedaron en el aire
en un murmullo.

¡Cuánto silencio
se escapa de las almas
en un instante!

¡Y cuánto duerme
con lágrimas silentes,
en sus pestañas!

Oigo al silencio
y tiemblo al escucharle,
porque es mi voz.

Rafael Sánchez Ortega ©
01/07/23

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