Otro elefante sin manada

Como buen elefante, me cuesta olvidar.
Mi piel se arruga bajo el barro con que alivio
el bochorno de los días. Mi paso es lento;
no hay prisas por el destino
que se le ha concedido al paquidermo
que soy. Un elefante sin manada.
Sin tela donde columpiarse. Sin el salvoconducto
del marfil pintado.

Si me colocan sobre un escenario
no sabría qué decir, qué pastos
llevar conmigo. Si es que tuviera
algún lugar al que marchar. Como los otros.
Unidos por la cartografía, la paquidérmica
manada del éxodo.
A ellos también, les cuesta olvidar.
Entre el espacio de sus colmillos
cabe la patria. Y es cuanto llevan.
Pero yo, quedo varado en la duda,
en el arqueo febril de los recuerdos
que se volverían punzada
en otras praderas. Los vientos cardinales
apenas traen el barrito de los ausentes.
Es un canto triste.
Como mi permanencia.

[Tras asistir a la puesta en escena de Cartografía de elefantes sin manada, de Laura Liz Gil Echenique]

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Versos que tejen al detalle el universo inmenso del elefante, me ha parecido muy sabios y reflexivos versos y me ha encantado esa tela donde columpiarse, me recuerda a una famosa canción infantil, poeta!!!

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Elefante lejos de su manada, en otras praderas. Los caminos siempre nos plantean dudas, siempre se pierde algo al elegir destino. Muy bueno!

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Trámites una conformidad con una pena casi domada

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En efecto, @Minada, se hace referencia a esa canción infantil. Abrazo y gracias por la lectura.

Muchas gracias, @Rraffa. Abrazo

Muchas gracias por el comentario, @useggb