Oda extra matrimonial

I
Que me alegra estar CASADO
suena a broma muy pesada,
si hablando con la almohada
me encuentro bien jeringado.
Pues al altar arrastrado
sin comerlo ni beberlo
me vi, si para entenderlo
muy mal lo tuve que ver,
que de parto mi mujer
poco me costó creerlo.
II
Después a poner pañales
y preparar biberones,
todo un mar de sensaciones
multiplicaron mis males.
Porque al verme sin avales
tirando de las orejas
sin poder cerrar las cejas
tenía que madrugar,
y un sueldo garantizar
por ganarme las lentejas.
III
Horror me cuesta decir
que deifico el matrimonio,
si al verme con el demonio
un calvario fue el vivir.
Poco queda que añadir
que algo mejore el ambiente,
si es que por ser transparente
dignidad ya no me queda,
que cambiar de idea pueda
por glosar lo que se siente.

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