Ocupado en guardar las apariencias

Ocupado en guardar las apariencias
el mal hijo se pasa media vida,
quizás con la conciencia entretenida
sin lograr discernir las consecuencias.

Pues sobrado también de referencias
siguiendo una política suicida,
en sus manos no tiene otra salida
que exhibir sus diabólicas esencias.

Que siendo a gusto dueño del dinero
en puntal del sistema se convierte
y como no de toda economía,

si en todas las proclamas pone un pero
en sus manos descansa hasta muerte
cuando a sus padres al olvido envía…

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