No siempre podemos ser cara y sello
¡No señor!
Ambos, no.
Nuestra fortuna nunca se midió
por nuestros abismos,
ni visitamos ese lugar por el cuál
si entramos o salimos,
terminamos en el mismo sitio.
Nuestro destino, ya sin fondo
nos mira sin mirar,
cuánta razón tenían al decir qué poco
dura la eternidad.
No siempre se puede decir que somos
lo que somos,
pero al menos atesorar lo que construimos
a base de escombros.

