Nos hacen salir al patio

CUANDO A PUNTO DEL CLÍMAX
y del sueño como tolvaneras no deseadas
al campo de concentración prometido
POR NUESTROS ABUELOS ENCÉFALOS
y la resolana por parte del ojo de medusa
y el humo de la huelga que nos manicoma
CUANDO LOS VENTILADORES ORAN
una sombra calva cual babosa se enrolla
para subirse el ánimo de darse lustre
EN LA HORA DEL VIENTO DIVINO
los pechos caídos de la mujer suicida
nutren al loco de las lágrimas con filo
COMO EXVOTO A LAS COFIAS
el astrigente sudor que escala del Sheol
son los charcos de huesos donde se asean los perros
CHIRIPIORCOS POR LA CAZA DE NAHUALES
en este loquero hay graderías que tientan
los foráneos toman el atajo de sus nudos de garganta
llegando al migajero a buen receso
CUANDO LOS VENTILADORES MANECILLAN
y el águila creída gallina de macelo
y los ramos de maleza que nos van dejando
LOS QUE EJERCITAN LA TOMATINA
cómo se esmerila aquella pitia y se retuerce
pareciera que ya le hormiguea su mandorla
MORDIDA POR LAS RATAS DEL CAÑO
siempre puntual Barba Blanca junior
tira el cisco a la bandada de relojes de bolsillo
QUE VIENEN DE LOS CABLERÍOS
no deja de moquear el todo triste viudo y en
la oreja la concha de cielo con la que telefonea
LA CUAL ASILA UN ARRUMACO EN BUCLE
de muy de alborada nos brillan las caricias
que nos dejan nuestros compañeros de cuarto
CON SUS TRINCHOS Y NUESTRA SANGRE AZUL
en este loquero las yacijas se quiman
los soporosos nadan por los subterráneos del patatús
hacia ingrávidos desnudos limítrofes
QUE BLANDEN BRUÑIDOS MATAMOSCAS
y quita que quitan de a poquito el catéter
será que él mismo se quiere inyectar grumos
COMO SUSTITUTO DEL CALOSTRO
cinco monos agarrados de los hoyuelos le danzan
a su amo en perímetro que con desprecio los mima
AL TANTO DE LA LEY DEL TALIÓN
tras las cortinas de nervios los grandes pujadores
le echan un pensamiento a los jeroglíficos salvajes
CUANDO LOS VENTILADORES NOS NIEGAN
de que afuera las provisiones de luz son ilimitadas
que el contraefecto son las culebras líquidas
EL MAR QUE SE AUTOINVITA A LA FIESTA
en este loquero acaban los cuerdos
porque del rascacielos nadie se ha dignado a bajar
esperando la cólera del sumo camaleón
COMO SI LE IMPORTÁRAMOS A ALGUIEN
en bandeja los frutos con semillas de abismo
en suero trombas de ablución cognitiva
QUE NOS HACEN DEVORARNOS LAS CAMISAS
algo se habla de la humanívora rosa de los vientos
alguien ha logrado saltar la valla del ángel

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