No tengo un nombre para esto

A mis deseos impulsivos.
A esos sonidos prohibidos.
A los que dejaron de caminar por este sendero.
Y los que se quedaron para solo escuchar ruidos.
Al que se preocupa por los descuidos.
¿Hace cuanto la música dejó de serme sin sentido?
En los cristales de la terraza, una voz se oye en este encierro.
Hay muchos que quieren oír a este enfermo.
Oírlo nuevamente gritar.
Con el latón y con el si bemol.
Amén.

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Un poema muy duro…fuera de utopías colectivas, marcado por la realidad y bien reflejado por el poeta. Pero sinceramente bonito, hermoso en plenitud, sin atajos y esto amigo, en poesía se llama escribir bien .

Saludos

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Gracias estimado @pedro1.
A veces es bueno citar la enfermedad como autora, la misma que nos acerca mediante los versos a la cura…
¡Saludos!

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Saber de que hablas no me hace mejor, pero me acerca a ti y, estás en lo cierto.

Saludos

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Yo tampoco encuentro nombre para esta maravilla tuya, Roberto! :clap: :clap: :clap: :heart:!

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Gracias querida poetisa @Tali :rose:

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