No te vayas, mi alma (Soleá)

El día que yo nací
esperándome aguardaba;
vivir junto a mí quería
dulce y divina criatura

A cambio de su nobleza
yo la debía cuidar;
torpe de mí, lo olvidé
y ella me quiso dejar

vuelve conmigo -le dije-
¿podemos de nuevo hablar?
*Debiste mejor tratarme *
contigo no estaré más

desairada se marchó
ascendiendo a las alturas
a otear desde los cielos
otro hogar en que habitar

lo tengo bien merecido
por no querer escuchar;
aquello que me pedía
no se lo supe yo dar

en mi adentro más profundo
una pena me devora
que muerde con más fiereza
cuando una guitarra llora.

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Emociones íntimas que alimentan el alma del poema y ese sentimiento de soledad y ausencia, que alimenta el tañer del bordón de esa guitarra que llora la pérdida y de la prima que a pesar de todo sustenta una efímera alegría por lo que se ha tenido y ahora se sabe perdido para siempre.

Gran poema, amigo.

Saludos.

Muchas gracias, Pedro José, por la profunda y certera lectura de mi poema.

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Tu aportación es profunda y llaga a tocar el alma. Un abrazo.

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Muchas gracias, David, por tu lectura y comentario

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Cuando el amor ya no se puede remediar porque lo ha roto el olvido. El amor es un jardin que pide cuidado diario, sino, se marchita y ya no se puede resucitar. Excelentes versos.

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Muchas gracias, Sinmi, por leer y comentar mi Soleá.

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