No queremos ver

Lentamente, inconscientemente,
seguimos y no llegamos.
Seguimos y fallamos,
llegamos y no hay salida.

Confiadamente,
no revisamos el entorno,
sabiendo, cual estorbo,
que la verdad nos intimida.

Inexorablemente,
la luz es hierro y espinas,
y no queremos caminar más.

Relativamente,
vemos la sombra del costado,
y, acostados,
sólo nos queda creer.

Vemos hierro y espinas,
porque eso proyecta la sombra
y, aunque la luz nos espera,
no queremos realmente ver.

Inspirado por mis últimas lecturas de Nietzsche y con referencias platónicas, el tema principal del poema es el conformismo como un estado de miedo, donde la verdad y la posibilidad de cambiar o progresar son evitadas y reemplazadas por vivir cómodamente pero con limitaciones. El conformismo se presenta como la creencia en la falta de capacidad de una persona y su falta de voluntad para explorar más allá de las normas y expectativas impuestas por la sociedad.

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Me parece un poema buenísimo. Con incitación al asalto personal y emancipación social. Es obvio que las normas hay que transgredirlas si realmente queremos ver…¿ cómodo? ni mucho menos, pero es una opción insalvable si no queremos perecer como una mota de polvo sin un lugar propio.

Me gustó.

Saludos

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Buenos versos​:clap::clap::clap:

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Hermosa e intensa búsqueda de ese lugar al que quizá no llegaremos, pero que ha de estar ahí.
Un gran saludo.

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Muy buen poema, muy buen tema por abordar desde la poesía.
Creo que las limitaciones para abandonar la zona de confort y explorar nuevas “aventuras” en lo profesional, en lo personal, y en tantos ámbitos, no son solamente de las expectativas de la sociedad, muchas veces son también expectativas autoimpuestas por nuestra cosmovisión, nuestro sistema de creencias y de alguna manera cuestionar esto último y ser capaz de derribarlo y reconstruirlo es un reto mayúsculo pero que puede rendir maravillosos frutos.

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