No concibo mi infancia

(A Malú de Luján, que inspiró estas letras)

No concibo mi infancia
sin aquella calleja,
con los niños jugando
sin pensar en aceras.

Eran juegos variados
de canicas y “perras”.,
donde risas y gritos
conformaban las juergas.

Las callejas tenían
en balcones, macetas,
con geranios y rosas
que alegraban las penas.

Si miraba a lo lejos
contemplaba la iglesia,
con aquel campanario
de campanas inquietas.

Esta calle, recuerdo,
que llamaba “calleja”,
y su nombre, grabado,
se quedó en mi cabeza.

Aún recuerdo los gatos
de poblada melena,
y las caras de susto
al lanzarles las piedras.

Travesura de niños,
mitigando pobreza,
ilusiones y sueños
de una infancia cualquiera.

Hoy me vuelvo a su lado
con mis dedos y letras,
al leer unos versos
de una amiga sincera.

Me resisto a olvidarte,
callejón y “calleja”,
donde antaño entregaba
con ardor mi inocencia.

Rafael Sánchez Ortega ©
10/05/24

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Me han encantado esos bonitos recuerdos…
Bonito poema, Rafael. Eran otros tiempos…creo más felices.
Un abrazo!

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Sí, María tienes razón.
Un abrazo.

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Cuantos juegos y momentos de sana inocencia guardan esas callejas que tan bien nos cuentas Rafael.
Leyendo tu poema, me has trasladado a ellos.
Que triste que esas calles ya no sean lo mismo.

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Tienes razón José Antonio.
Un saludo.

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