Luché en mil batallas,
buscando un sol, un fuego,
una luna perdida en la luz del día.
Rechacé cantos de sirena,
para entregarte mi vida.
Perdí hijos en el camino,
deshojando primaveras en silencio eterno.
Amanecí borracho de destino,
acaricié un mundo sin cielo.
Olvidé sinfonías de alegría,
convirtiéndome en Quijote ciego.
Malgasté una fértil existencia
creyendo tus palabras de amor eterno.
Navegué en ríos sin retorno,
ofreciéndote refugio en mis entrañas.
Vendí mi alma por un sueño de ternura,
esperando salvar mis infiernos.
Toda una existencia,
utopía rasgada al alba.
Todo por ti,
todo por nada.