Nada más grande

Él la miraba,
ella no dejaba de mirarlo.
Todo el tiempo
los dos,
sin dejar de contemplarse,
embelesados.
Como la flor mira al sol
y la gota de lluvia
a la nube que perdió.
Como el gato a la Luna
y el perro a la sonrisa
que lo hace feliz.
Ellos no dejaron de verse,
ni aún cuando el sueño
los envolvía
y el mundo giraba
a su alrededor.
Ni París en invierno,
ni Roma en primavera,
ni Venecia al atardecer.
Nada más grande,
ni más bello
que su amor.

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Hermoso! Saludos, Carlos.

Romanticismo en estado puro y duro. Sentimentales versos. Saludos.

Siempre agradecido por tus comentarios María. Saludos

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Gracias por leer mi poemas y comentar. Saludos poeta.

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Románticos versos.
Muy buen poema. Felicidades!

Gracias por el comentario poeta. Saludos

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