Musa rubicunda

Gracil y lánguida
como una ninfa hecha de crema
por lo que me inspira el marfil de su espalda.
Venida de los nácares ignotos
de la enlumbrecida Memoria.

Esta rubicunda Erato —la de moño cobrizo— se complace en desramar la campiña
que aún se desfebreriza
sin todavía marcerarse del todo.

Poda los exiguos ramajes
que apenas florecen
todo con tal
de llenar su cestada cornucopia
de esa primaveritud taliante
de la que, por el furor del eros, carece.

Toda carne viva
por el ardor
en sus manos fenece.
De las nueve
ella es…
la de la palidez vampírica.-

Chane García.
@ ChaneGarcia.

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¡¡¡Diooosss!!! ¡¡Qué poemazo ése!! —por un momento llegué a pensar, que mi poema, provocó éste de acá—.

¡Gracias por el presente!, que mi memoria no lo mustiará en pasado, sino que, lo afutura para que… se me vuelva a presentar de nuevo.

¡Gracias!

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