Muerte civil

No puedo caminar con miedo.
Ni comprarme un ukelele.
Ni planificar maravillosos proyectos
de luz y música.
No puedo conjugar mi nombre
sin que alarmas invisibles inunden
la noche de látigo y equimosis.
No se dónde exponer mi afilada
osamenta a la inquina-oh mágica
primicia de la libertad económica-
de los dioses mezquinos
que fundaron el sistema establecido.
No puedo sufrir.
Ni oler una rosa sin sentir escalofríos.
No puedo susurrar las viejas canciones, que ya no son mías,
porque ya son de sociedades
que han anulado mi nombre,
por los siglos de los siglos.

pexels-timur-weber-9532333
Foto:Timur Weber.

5 Me gusta

Versos intensos con gran carga social, así es esta globalización de la feroz máquina capitalista tan apabullante que impera en estos tiempos!!!, poeta

1 me gusta

Uff, intensos y excelentes versos!!!- Aplaudo su inspiración poética.

1 me gusta

El sistema que engulle, amordaza y desecha…
El título dice mucho de lo que está pasando. Mucho fondo social en tu magnífico poema, compañero. Hay que visibilizarlo, como tú has hecho.
Saludos, José Antonio!

1 me gusta

Si, es una triste realidad la del mundo en que vivimos. Gracias por tu comentario.

1 me gusta

Gracias por tus palabras. La vida cotidiana , a veces, es muy cruel. Saludos.

Sí, es hora de mancharse hasta que nos empapemos de realidad . Habrá que denunciar de nuevo con la palabra. Saludos.

1 me gusta