Un año ya,
y aquí seguimos,
con principio,
pero sin final.
Ni con los hijos,
ni con los padres,
ni con la familia,
ni con los amigos.
Con mascarillas.
Volver a vernos.
Volver a ser.
Volver.
Noches en vela.
Sueños rotos,
abrazos perdidos,
llantos de dolor.
¿Miedo a la muerte
o muertos de miedo?
Sufrimiento.
Se desvaneció
un año en la vida,
y aquí seguimos,
lejos del final.
Volver a abrazarnos.
Volver a querer.
Volver.
¿quién sabe?
Tal vez un día,
cuando todo pase…
Se nos escapó la primavera,
perdimos el verano y el otoño,
tampoco tuvimos invierno.
Y aquí nos vemos,
repitiendo el proceso.
Como pájaros con alas de papel,
con el miedo entre las cejas
seguimos esperando,
confinados en jaulas de cemento
con mirillas de cristal,
y mirando a lo lejos,
muy a lo lejos,
hacia el cielo abierto.
¿Surrealismo?
No. ¡La nueva realidad de mierda!

